Previene a los 30


Cuida tu salud y belleza, tu mejor momento

Con el envejecimiento, la producción de colágeno decae, estudios científicos aseguran que se pierde del 1 al 1,5% del colágeno corporal al año a partir de los 25 años de edad, afectando al tejido óseo, articular, vascular, piel y faneras.

El tejido óseo pierde densidad, las articulaciones y ligamentos se tornan frágiles y menos elásticos, el cartílago se deshidrata, adelgaza y debilita en las articulaciones, permitiendo la fricción osteoarticular que genera el proceso inflamatorio causante del dolor.

El ejemplo más común y visible de la disminución de colágeno es la aparición de líneas de expresión en la piel y debilitamiento de los cartílagos articulares y músculos, manifestadas como artromialgias.

El tejido óseo pierde densidad, las articulaciones y ligamentos se tornan frágiles y menos elásticos, el cartílago se deshidrata, adelgaza y debilita en las articulaciones, permitiendo la fricción osteoarticular que genera el proceso inflamatorio causante del dolor. Las arterias al disminuir el colágeno constitutivo, pierde la capacidad de resistencia a la formación de la placa ateroesclerótica, predisponiendo a vasculopatías, enfermedad coronaria y formación de aneurismas, con riesgo de ruptura. La piel pierde su composición estructural haciéndola, más delgada y fina, manifestándose las líneas de expresión y arrugas, con disminución de tonicidad a nivel corporal, produciendo flacidez.

Otros factores que reducen la producción de colágeno y aceleran su catabolismo son situaciones de estrés como son: los cambios hormonales (menopausia), drogas, alcohol, alimentos procesados, azúcar blanco, aceites hidrogenados, demanda física, radiaciones, agua fluorada, sol en exceso, déficit nutricionales, deshidratación, traumatismos y enfermedades crónicas.